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Reforma energetica, luz para la mineria

: Argentina |
     
Energia Electrica

Argentina.- Reforma energetica, luz para la mineria Todavía hay algo peor para un empresario industrial que la electricidad cara y es la falta de disponibilidad del servicio en la cantidad y en la ubicación que su proceso productivo la requiere.

Para el sector minero en México, el suministro eléctrico tanto para la operación en mina, como para las plantas de beneficio de mineral, es típicamente una restricción o, por lo menos, una variable crítica en la viabilidad económica de los yacimientos minerales descubiertos.

No podría ser diferente, las minas se desarrollan y construyen donde la naturaleza puso el mineral, generalmente en ubicaciones montañosas o desérticas apartadas, y no en donde los empresarios y/o políticos construyen parques industriales o autorizan zonas con uso de suelo industrial.

Cuando un proyecto minero en exploración avanza, más temprano que tarde el personal responsable inicia las discusiones sobre la viabilidad de disponer de energía eléctrica y, típicamente, miden la posibilidad de suministro en función de la línea de alta tensión de Comisión Federal de Electricidad (CFE) más cercana asumiendo, en ocasiones con ingenuidad, que el costo o la posibilidad técnica y/o social de interconectarse no será un problema mayor.

Es cierto que la reforma al sector eléctrico de 1992 abrió la posibilidad del autoabastecimiento con la obtención de un permiso en la Comisión Reguladora de Energía (CRE).

Sin embargo, los requerimientos de inversión para manejar una planta eléctrica propia, dejando de lado los retos de capacidad técnica para operarla de manera eficiente, se convierten inmediatamente en un componente muy importante de las necesidades de capital del proyecto minero en su conjunto.

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Aunado a lo anterior, por increíble que suene, las mineras no pueden venderle electricidad a sus vecinos, debido a un complejo andamiaje que sólo les permite hacerlo cuando legalmente se asocian como empresas generadoras con posibles clientes, como un aserradero, por ejemplo.

También es cierto que tras la reforma de 1992 emergieron en el mercado empresas nacionales y extranjeras que ofrecían hacer la inversión en ese tipo de plantas mediante la creación de una sociedad de autoabasto (con el requisito ineludible de ser “socios”), siempre que la minera firmase un contrato de largo plazo de compra forzosa de la electricidad, lo que implicaba un alto nivel de endeudamiento fuera de balance o una responsabilidad financiera contingente, como se quiera decir.

Tres oportunidades

La buena noticia es que todo indica que, una vez que se publiquen las leyes secundarias de la recién aprobada reforma energética, las alternativas de suministro eléctrico para este perfil de usuarios industriales de alto consumo podrían ampliarse para bien.

Sí, habrá que ver las posibilidades o restricciones cuando se apruebe la legislación secundaria pendiente, pero ya se pueden ir visualizando oportunidades. Aquí te van tres:

Con la reforma, ese mismo proyecto hipotético minero en la sierra, podría ser clasificado como un usuario con demanda industrial, estabilidad de carga y necesidad de suministro eléctrico de largo plazo (normalmente más de 10 años) y, más temprano que tarde, recibirá ofertas de suministro de luz de empresas privadas mexicanas o extranjeras.

Las empresas privadas, con base en un contrato limitado a riesgos comerciales, sin vinculación corporativa o financiera, invertirán en una planta eléctrica para suministrarle a la mina y su planta, en una relación cliente-proveedor, determinado volumen de electricidad.

El factor de riesgo se atenuará mediante pagos adelantados por el suministro (costo operativo, en lugar de capital), como sucede en otros países, pero lo más importante es que la CFE, para ser competitiva –porque seguirá siendo una alternativa que todos los empresarios analizarán–, deberá flexibilizar y abaratar las costos de suministro y, más importante aún, tendrá que bajar los costos de interconexión a la red, para ganar nuevos clientes y no enfrentar una pérdida acelerada de usuarios industriales futuros y presentes.

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No obstante, también hay que hablar de la otra cara de la moneda. Aquellas empresas mineras que ya tienen plantas eléctricas instaladas y operativas, de distintos tamaños y en muy variadas ubicaciones, pero que no consumen en su propia operación el 100% del fluido eléctrico que pueden producir.

En el caso de estas empresas, es posible que analicen qué consumidores calificados tienen en áreas cercanas para ofrecer electricidad en una relación de cliente-proveedor, con lo que es posible que el aserradero de junto pueda crecer su consumo comprándole electricidad a la mina, sin depender obligadamente de la CFE.

La tercera oportunidad que advierto con la aprobación de la reforma energética, más allá de que todavía falta definir las nuevas reglas de transporte de electricidad, se encuentra en el puro hecho de que se visualice la existencia de un órgano que analice los costos de interconexión y reglas de operación, que ya no sería el generador monopólico estatal, como actualmente sucede con CFE.

Lo anterior implica un cambio de criterio muy relevante que tendrá como consecuencia mejoras en la eficiencia de uso de capacidad instalada y consumo que abonarán a la competitividad industrial del país.

Nótese que muchas mineras mexicanas y extranjeras son clientes cautivos de la CFE y algunas lo seguirán siendo ahora de forma voluntaria, tras la reforma energética, porque han sido atendidos como clientes con el buen rostro que en algunas áreas la paraestatal tiene.

Sin embargo también hay que reconocer que más de una minera evaluará las nuevas alternativas que el emergente mercado eléctrico ofrecerá e irán probando nuevas formas de obtener el suministro o de utilizar su capacidad instalada existente.

Al final del día, tanto el sector energético, como el sector minero, las empresas son más rentables, cuando reducen la sobreinversión, reducen costos de operación y/o maximizan, con cualquier otra métrica de calidad, su eficiencia operativa.
(Fuente: Energypress.com.ar)